lunes, 16 de noviembre de 2009

Use somebody...

Miraba a través de la ventana las formas salpicadas del monte Abantos. Miraba las dos torres inclinadas la una hacia la otra, que inevitablemente se atraían pero nunca se tocaban. El sol se estaba poniendo y el día daba paso a la noche. Estaba en un punto de equilibrio imposible, donde todo parecía razonable. En el momento inalcanzable de rozar la perfección a pesar del enfado.

Los árboles permanecían inmóviles, pero la actividad frenética de la vida de la plaza discurría a mi alrededor, varios metros bajo mis pies. Sin tocarme.
Todo tenía sentido al carecer de morfemas, lexemas y leyes que se abandonan al entendimiento. Las virtudes y los defectos de Aristóteles, la Ley de la Gravedad, la fuerza de rozamiento y de inercia se volvían torpes caracoles arrastrándose al compás de una guitarra rabiosa que carecía de ritmo.

No me percaté del sonido de la puerta hasta que ya estaba abierta. Estaba pensando en Pilar Rubio cuando apoyaste tu mano en mi espalda. A punto de dar un grito me giré y me enfadé aún más. Como siempre, llegabas tarde.

Te invité a un café. Me hiciste reír a pesar de que no quería reirme. Te mordí y te enfadaste. Te intenté ahorcar de broma. Me cogiste fuerte de las muñecas y ya no me pude escapar. Estuvimos forcejeando largo rato y por fin te empujé con todas mis ganas contra la pared. Te hubiese sacado por el otro lado si una fuerza sobrehumana me hubiese convertido en Catwoman. Te empujé con toda mi mala hostia y tú al menos alcanzaste a empotrarte contra el otro lado y mirarme con cara de búho.

Te grité que te largaras. Te giraste sin comprender del todo nada. Abriste la puerta y te volviste para mirarme. Dijiste que si te ibas así, quizá la competencia te atrapase y ya nunca volvieras. También dijiste que 'porsiaca' dejabas la puerta abierta. Mis ojos estaban clavados en el suelo.

Lárgate de mi casa. Di una patada de furia y sonó un portazo que hizo retumbar las paredes.

Me dio exactamente igual. No soporto a la gente que llega tarde a mi vida. Sobre todo cuando esa gente es más joven que yo.

3 comentarios:

  1. ay ay ay....abantos? estás segura?
    Nadie llega tarde a tu vida, a no ser que pienses que mañana será tu último día. Aún así...disfruta. Enfadarse no es una buena técnica y la gente que llega tarde ABUNDA. Aprende a perdonar, sobretodo las cosas que no necesitan un perdón. Corre, corre rápido y ve a buscarle, seguro que te lo encuentras detenido mirando en un espejo, ese que hay cerca de la plaza, donde todo pasa...y nada te toca.
    Besitos a mi reina

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  2. Me lo encontré de frente en una estación.

    Donde se dan las más hermosas bienvenidas y las más tristes despedidas. Venía el tren y yo grité: 'Run, motherfucker, run'.

    Me lo encontre juntó a un té ardiendo y un mojito helado...

    Me lo encontré mirándome en un espejo, y sus ojos me reflejaban en azul... pero él miraba para otro lado.

    Y cuando justo jodido me buscaba
    yo apartaba la mirada
    al otro lado...

    Me lo encontré comprando un clavel
    mientras yo le miraba la polla

    Se empalmó y me frotó contra su cuerpo frío

    Es duro cuando no encuentras
    pero
    más jodido
    cuando no te quieres encontrar....

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