lunes 7 de diciembre de 2009
lunes 16 de noviembre de 2009
Use somebody...
Los árboles permanecían inmóviles, pero la actividad frenética de la vida de la plaza discurría a mi alrededor, varios metros bajo mis pies. Sin tocarme.
Todo tenía sentido al carecer de morfemas, lexemas y leyes que se abandonan al entendimiento. Las virtudes y los defectos de Aristóteles, la Ley de la Gravedad, la fuerza de rozamiento y de inercia se volvían torpes caracoles arrastrándose al compás de una guitarra rabiosa que carecía de ritmo.
No me percaté del sonido de la puerta hasta que ya estaba abierta. Estaba pensando en Pilar Rubio cuando apoyaste tu mano en mi espalda. A punto de dar un grito me giré y me enfadé aún más. Como siempre, llegabas tarde.
Te invité a un café. Me hiciste reír a pesar de que no quería reirme. Te mordí y te enfadaste. Te intenté ahorcar de broma. Me cogiste fuerte de las muñecas y ya no me pude escapar. Estuvimos forcejeando largo rato y por fin te empujé con todas mis ganas contra la pared. Te hubiese sacado por el otro lado si una fuerza sobrehumana me hubiese convertido en Catwoman. Te empujé con toda mi mala hostia y tú al menos alcanzaste a empotrarte contra el otro lado y mirarme con cara de búho.
Te grité que te largaras. Te giraste sin comprender del todo nada. Abriste la puerta y te volviste para mirarme. Dijiste que si te ibas así, quizá la competencia te atrapase y ya nunca volvieras. También dijiste que 'porsiaca' dejabas la puerta abierta. Mis ojos estaban clavados en el suelo.
Lárgate de mi casa. Di una patada de furia y sonó un portazo que hizo retumbar las paredes.
Me dio exactamente igual. No soporto a la gente que llega tarde a mi vida. Sobre todo cuando esa gente es más joven que yo.
No me percaté del sonido de la puerta hasta que ya estaba abierta. Estaba pensando en Pilar Rubio cuando apoyaste tu mano en mi espalda. A punto de dar un grito me giré y me enfadé aún más. Como siempre, llegabas tarde.
Te invité a un café. Me hiciste reír a pesar de que no quería reirme. Te mordí y te enfadaste. Te intenté ahorcar de broma. Me cogiste fuerte de las muñecas y ya no me pude escapar. Estuvimos forcejeando largo rato y por fin te empujé con todas mis ganas contra la pared. Te hubiese sacado por el otro lado si una fuerza sobrehumana me hubiese convertido en Catwoman. Te empujé con toda mi mala hostia y tú al menos alcanzaste a empotrarte contra el otro lado y mirarme con cara de búho.
Te grité que te largaras. Te giraste sin comprender del todo nada. Abriste la puerta y te volviste para mirarme. Dijiste que si te ibas así, quizá la competencia te atrapase y ya nunca volvieras. También dijiste que 'porsiaca' dejabas la puerta abierta. Mis ojos estaban clavados en el suelo.
Lárgate de mi casa. Di una patada de furia y sonó un portazo que hizo retumbar las paredes.
Me dio exactamente igual. No soporto a la gente que llega tarde a mi vida. Sobre todo cuando esa gente es más joven que yo.
martes 20 de octubre de 2009
Embalando cajas vacías

No es fácil bailar un swing en un salón lleno de cajas. Así que me tumbo en el sofá-monstruo agotada y cierro los ojos. Hay demasiadas cosas, pero mis pertenencias ya no me pertenecen.
Estoy puto agobiada. Siempre me pasa lo mismo. Alegría y nostalgia. Ganas de gritar.
Libros, espejos, gorros, fotos y calendarios. Todas esas cosas que sólo porque tienen cable se te hacen jodidamente imprescindibles: cámara de fotos, mp3, cutremóvil, blackberry, los dos ordenadores... No, no es tarea fácil ponerse a empaquetar tu vida en otoño.
Los bultos y los recuerdos se amontonan demasiado y para colmo, te sientes con una mezcla rarísima que altera poderes brujos pirómanopurificantes y un Síndrome de Diógenes Grado III que te cagas.
Decides tirar toda esa ropa que hace más de un año que no te pones aunque te quedas mucha otra que jurasyperjuras que para la próxima temporada recuperarás. Te guardas esa esquinita del condón que se dejó tu chico (aunque bien podría ser de cualquiera de las taradas), sólo por la estúpida ilusión de saber que tiempo indeterminado después te darás una sorpresa a ti misma.
Flipando en do mayor a ritmo de Mel... al fondo del cajón: esa cajita de Norlevo. Ouch. Aquella que un pianista y jugador de rugby me acompañó a comprar hace un año.
Tengo que llevarme demasiadas cosas de esta casa. Me llevo esa lámpara naranja con forma de falocohete que un alma bipolar me regaló por mis 23 años. Me llevo un DNI nuevo con la dirección de siempre. Pero además de cargar hasta con el saco de dormir y la duda de cómo será mi próxima cama y a cuantos hombres (y mujeres) meteré en ella, me voy embalando cajas vacías.
Me llevo la Enciclopedia de las Cosas que Nunca Existieron, el jamón, las plantas del Demonio, el candelabro de tu ex, el jardín Zen, el muñeco vudú rojo, y el juego de los pezqueñines... Me llevo hasta lo que habéis metido debajo de mi cama, cabronas transtornadas: un pony, unos gemelos, a Olivia y los calcetines de Chema.
Me llevo un mundo plagado de fetichismos, fulanismos y malissssmos. De arrebujarla terrosa, nesecidades y de frases del tipo: ""Yo no sé, a veces quiero ser madre y a veces quiero ser puta". De leer las cien cosas que dice el Cosmopolitan que tienes que hacer desnuda y de desayunos con payasos y globitos con formas y colores. Me llevo un DVD de Rocío Jurado y otro robado, con vídeos de hombres calvos tocando la guitarra sin audio. Me llevo a Diana, a Zíngara y a Pingüi Pingüi uuuuuhhhhfiesta!!! Me llevo una pelota que bota y rebota y en tu cara explota.
Me voy de esta casa... bailando un Strawberry Swing.
martes 29 de septiembre de 2009
Naúfragos del tiempo y la distancia
Un día abandoné la vagina de mi madre y el océano de agua amniótica que me rodeaba. Después no me enteré de mucho. Abandoné los biberones, las muñecas y la infancia.
Después abandoné la adolescencia y luego la juventud. Pasé de alevín a benjamín, luego a juvenil, y ahora vuelvo a dar un saltito. ¿Luego qué va? ¿Júnior? ¿Adulto? ¿Senior? ¿Muerto?
El problema con el paso del tiempo es que te cuestionas quién eras en el pasado y quién quieres ser en el futuro.
Lo que has andado y lo que te queda. El tiempo con el que cuentas para hacer todo lo que te propones...
Yo, mientras iba haciendo el camino con señales iba bien. Acábate el plato, acaba las sevillanas, acaba la EGB, acaba el Kárate, sácate el carnet de conducir, aprende inglés o informática, acaba el bachillerato, acaba el cuento que empezaste a escribir...
Luego tienes tantas opciones que no sabes elegir, ¿Eso o BUP? ¿Universidad o módulo? ¿Ser una oveja del rebaño o cuestionarlo todo? Así vas aprendiendo que aquí vamos sin mapa, sin GP eses ni estes ni aqueles. Vamos jugando una partida de cartas muy divertida y haciendo las elecciones por comparativa...
La última vez no voté por convicción propia, pero salió mal, ahora voto a lo que sea, y que sea lo que Dios quiera...
La última vez que di con un celoso tuve que dejarle para que me dejara en paz, así que le hago un looping al próximo celoso de MI vida...
Si la última vez que comí en un chino me sentó fatal, ahora elijo un chicken with spicy curry...
Del mismo modo, elegimos por positivismo.
POSITIVISMO, PEKE, POSITIVISMO.
Si tuve un novio inglés y fue divertido, ¿por qué no probar con éste? Si me fue de puta madre cuando dejé toda la rutina de mi vida para marcharme a Cambridge, ¿por qué no largarme ahora a Buenos Aires o Katmandú, al Amazonas venezolano o a la otra plaza del barrio?
Si elegí apostar al rojo y gané ¿por qué no repetir?
Creo que ahí radica la esencia del poder de los consejos adultos. Los vemos como algo místico y es sólo UNA JODIDA OPINIÓN. Tan válida como cualquier otra.
Cuando un adulto te da un consejo, no sabe si hace bien o mal, pero su opinión se basa en la única experiencia que han podido tener, su propia vida y la de quienes le rodean. Y unas veces nos los creemos a pie juntillas y otros llevamos la contraria sólo para llevarles la contraria. Porque no te queda otra...
Un día serás un viejo arrugado y de pronto te encontrarás en medio del mar, agarrado al único madero de que dispones. Y cada vez que alguien más joven te pida un consejo, sólo sabrás lanzarle esa ramita que sobresale del tronco...
jueves 24 de septiembre de 2009
O Captain my Captain! our fearful trip is done,
The ship has weathered every rack, the prize we sought is won,
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring;
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up--for you the flag is flung for you the bugle trills,
For you bouquets and ribboned wreaths for you the shores a-crowding,
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head!
It is some dream that on the deck,
You've fallen cold and dead.
My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchored safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip the victor ship comes in with object won;
Exult O shores, and ring O bells!
But I, with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
lunes 21 de septiembre de 2009
Profesión: Photo editor
New job, new life
Gustavo no es un nombre cualquiera. Heredar un trabajo no es tarea fácil.
Nunca sabes cuando habrá títeres ni teatrillos. Te inundan las sonrisas. No te puedes fiar de nadie que te hable mal de otra persona. Es difícil profundizar en nada...
¿Añoras tu otro curro? Bueno, aquí, la gente te invita a café, más o menos como en el otro. Con algunos hay química, con otros no tanto... Es agradable llegar y dar los Buenos días. El messenger y el blackberry también ayudan...
Algunos saben de dónde vienes. Otros no. Eres abducido por la empresa, pero también eres ajeno. Aquí no puedes andar descalza por la oficina. De pronto hay sunflowers sobre la mesa, un café que se queda frío, una llamada que es un brown, posts y apuntes desordenando tu mesa como tu si fuera el wall de Facebook. Una conference call, un break para ir a comprar leche...
A mí dame malos, que con los tontos no puedo. (Doble V dixit)
Eres nuevo y todos te diseccionan sin saber muy bien cuál es tu rol. El hotelazo y el móvil de la empresa, ¿cuánto vale tu tiempo libre? Sé proactivo. No te cortes y pregunta. Demos un paseo por Londres.
Me gustan los retos. ¿Me imprimes los textos del mail? Menudo pantallazo de pc, a mi me mandan a Cannes una semana, que coñazo, no me desafíes, esto me lo traje del otro curro...
Duerme de noche y atiende llamadas de día. Vive con el culo pegado a la última Pasarela Cibeles, a Brad Pitt en San Sebastián y al Rey cenando con Gustavo de Suecia...
Es difícil penetrar en el mundo de las empresas anglosajonas. Ya no me acordaba. Todo son references y meetings. M. B is not my favourite photographer this week... Pruebas y más pruebas. Repasa la agenda nacional de entertainment y dime qué vende más.
En resumen, en general ha sido un cambio a mejor (Dios me libre de la vida nocturna y sus consecuencias), pero es verdad que todo son acreditaciones y notas de prensa, mails y números sin sentido ninguno para mí. A veces me quedo colgando al otro lado del teléfono pensando que he conocido a un montón de gente sobre la que no sé ABSOLUTAMENTE nada.
Como una periodista curiosa a la que sólo le dejan leer un titular.
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