miércoles, 9 de junio de 2010

Una puta muy discreta





Estoy tan enfadada que podría estar haciendo un gesto de negra chunga toda la noche. La culpa es de Eurovisión, del petróleo, de la distancia, de las low cost, del capitalismo, de Daniel Diges y su puto espontáneo, y sobre todo de la petrolera de los globos naranjas. ¿A quién se le ocurrió semejante gilipollez?

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- Vamos a ver, no es muy difícil - explicó Lilith con un mojito en la mano-  Es un chico lindo, está en medio del aeropuerto, el menos malo desde mi posición de embarque. No me gustan los nórdicos, y después de cuatro días en Oslo cubriendo el puto festival de Eurovisión, lo menos que me podía pasar es encontrarme un morenazo en el aeropuerto. Establecemos contacto visual y me lanzo sin pensarlo. Estas cosas hay que hacerlas rápido, que la presa no tenga tiempo de reacción.


 Me acerco y le digo que si me ayuda a buscar mi vuelo. Dice que casualidades de la vida llevamos billetes contiguos, adyacentes, el uno al lado del otro, dos horas y media de vida a su lado. Yo me muero de sueño, ayer terminé haciendo la maleta a las cinco de la madrugada, en ese estado de catatónica, entre sobria y ebria, lunática del todo. Es mono, pensé. Espero que me deje dormir sobre su hombro.

Entramos en el estrecho pasillo ambos con nuestras maletas de mano, ninguno de los dos lleva equipaje para muchos días, ha sido un viaje fugaz, nos miramos.

- ¿Me subes la maleta? - le pido.
 - Claro, why not? - dijo que se llamaba Sebastian y era biólogo.

Nos acomodamos, nos abrochamos los cinturones, escuchamos a la azafata el discurso de actuación en caso de emergencia, el mismo coñazo de siempre. Cogí una revista y la ojeé. Al rato ya me aburría, sólo quería que despegase el avión. Sobrevolamos las nubes, de nuevo, en posición horizontal.

- Te veo en el baño - Sebastian se quedó petrificado - Si quieres, claro... me reí.

Dejó pasar... no sé, dos minutos, cinco... Las azafatas estaban en medio del pasillo atareadas con las bebidas. Abrió la puerta y se deslizó como una lombriz. El baño era estrecho, muy pequeño, y yo ya estaba muy cachonda. Nos lo montamos a lo bestia, contra la pared. La verdad, tenía una buena polla...

Fue un polvo rápido, violento, excitante. Se corrió a los pocos minutos. Es una mierda cuando eliges a un desconocido para algo así y te dura un asalto. Pienso en Yair, mi novio, y me pregunto qué necesidad tengo yo de hacer estas cosas.

- Tienes los labios como los de la boca de Angelina Jolie - me dijo.
- Como no me acabes esto, te mato - le ccontesté.

Se chupó los dedos y los deslizó por debajo de mis bragas, empezó a hacerme un pizzicato y le miré completamente seria.

- No tienes ni puta idea... ¿Por qué no le das unos besos a mi Angelina Jolie?
- No te andas con rodeos...
- Eso nunca.

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Fue un orgasmo de altura, sí señor. Y además, nadie se había dado cuenta. Lilith no sabía ser buena, pero sabía parecerlo. De vuelta de todo, a punto de aterrizar, había turbulencias, Lilith comenzó a ponerse nerviosa.

- Está todo bien - dijo Sebastian cogiéndole la mano.

Ella le miró - ¿Cómo que está todo bien? ¿Y si nos matamos en una nube?

- Somos carbono - le respondió - Entonces eso ya no importa.

- ¿Cómo que no puto importa? ¡Claro que importa!

- El carbono es el elemento que mueve al Universo. Debido a su presencia en todos los materiales orgánicos, el carbono-14 se emplea en la datación de especímenes orgánicos. Todos vamos y volvemos al carbono. El ciclo de la vida. Los animales se mueren, sus cuerpos sirven de abono a las plantas, las plantas hacen la fotosíntesis, proporcionan el oxígeno, que hace posible la atmósfera, y la vida, y las aves, que son cazadas por leones, que mueren y pertenecen a la Tierra. Todo es lo mismo. ¿Qué más te da morirte en una nube? Siempre habrá en este planeta un poco de ti, de tu carbono, de lo que fuiste, un algo.

- ¿Aunque no tenga hijos?

- Aunque no tengas hijos.

El avión se encontró con una nube de globos naranjas. Eran miles, se metieron por el motor y las turbinas. En ese momento comenzaron a caer en picado.

martes, 11 de mayo de 2010

Hombres, mujeres y viceversa

- Oye, si me encuentro en el Badoo a dos tíos que se han enrollado con amigas mías y me intentan entrar a mí, la cosa ya se vuelve preocupante, ¿no? - preguntó la Rubia.

- La cosa es bastante normal si en tu perfil tienes puesto dame jaleo, jaleo -  apuntó la Escéptica provocando unas risas generalizadas ante la evidencia Rubia.

- ¡Me encantan las chicas discretas, que se callan como putas pero luego.... - Iratxe se moría de la risa.

La conversación de las cinco jóvenes giró hacia las nuevas redes sociales y sus consecuencias. Ana repuso que Internet había sido el gran punto de inflexión. Primero, porque hacía posibles las relaciones a distancia, mucho más llevaderas con Skype y Gmail. Ejemplo de ello era la relación de cuatro años que mantuvo con un ragazzo. Relación que, por cierto, se acababa de romper, dejando un balance final bastante positivo para las aerolíneas low cost. Ana lo argumentaba con ganas:
- Por otro lado, el Feisbuk da mucho asquito. Llámame antigua, pero yo prefiero eso del '¿me das tu teléfono?' Eso denota que te importa a un nivel más... no sé, personal. Si conoces a un tío una noche y acaba por pedirte el Feisbuk... mmmm.... mñe!!! Malo malo!!!

- ¡¡¡Claro, jajaja!!! - se reía la Escéptica apurando el ron con cola de vainilla, tumbada desde el sofá de enfrente. - Por eso tú siempre tomas la iniciativa, para decir 'ya te llamo yo, ya te llamo yo....' ¡y no llamar nunca! ¡Perra!

- ¡Peor es cortar con alguien por teléfono! Y creo que aquí algunas tienen por qué callar... - se defendió Ana dando un sorbo al martini - Además, así tengo la capacidad de decidir. Si me interesa... le llamo, y si no... no.

Todas se descojonaron, Qué sucias podían llegar a ser a veces.

- Yo estoy harta de esos ex novios que te rallan la existencia con mensajes a deshora. ¡Hay que darle al Botón Ignorar. ¡La Rubia lleva razón! - añadió Iratxe desde el sofá de la esquina - Hay que conocer a los hombres desde cero, a la mierda las relaciones ya contaminadas de años y mentiras, ¡¡viva Badoo!!

- Pues yo paso de Internetes, a mi me encanta tontear mientras soy transeúnte de aeropuertos, conocer a biólogos que te explican la teoría del carbono... Me follo sus cerebros. O ser camarera en un garito bohemio de Berlín. Ponerme detrás de la barra, con un buen escote y la melena al viento, poniendo cócteles y guiñando el ojo a tipos solitarios. Me follo sus ganas de follarme. O... - Andrea podía extender esa lista eternamente.

- Tú lo que tienes que hacer es sacarte la calculadora del coño de una vez, Andrea - le cortó Ana.

- Y tú fijarte en otros tíos que no sean unos muertos de hambre, que para eso ya tienes al Spaguettini - replicó Andrea lanzando una mirada de búho.

Los dardos ácidos eran un común en las conversaciones con sus amigas. No había realmente mala hostia en los cometarios, era sólo humor fácil, afilar un poco el colmillo, una ironía frívola. El exceso de años de amistad era lo que les daba precisamente el derecho a decirse todo lo que para cualquier otra hubiese significado la muerte inmediata.

La Rubia intentó poner paz y les recordó que los amores de aviones o cualquier otro medio de transporte no solían salir bien. En todas sus vidas, ni en aviones, ni en trenes, o autocares habían conocido a un sólo hombre que permaneciera en sus vidas. Y todas habían conocido bastantes hombres viajando. Asintieron silenciosas. La Rubia llevaba razón, al menos en eso se pusieron de acuerdo.

La Escéptica argumentó que ella había encontrado las respuestas en su Biblia particular: 'Open Fidelity'. Un libro robado de una cafetería de Edimburgo que apostaba por aceptar la naturaleza humana y las leyes de la atracción natural y no dejarse caer en la espiral hipócrita de las infidelidades. No hay un sólo amor en la vida, hay muchos y pueden ser sucesivos, paralelos, perpendiculares... Nos enamoramos y desenamoramos continuamente, porque pasamos nuestra vida rodeados de relaciones y compañeros (ya sean sentimentales, sexuales o intelectuales) que nos completan. Hay que respetar a la pareja sin renunciar a tener una relación abierta, honesta y completa. Que cada uno establezca sus propias reglas del juego y los cuernos dejen de ser un campo de minas donde revientan los corazones.

- Yo puedo aceptar ser un desliz, pero ser la otra... ¡Eso, eso es un auténtico coñazo! Por eso cuando doy con tipos casados nunca les doy mi número de teléfono. Ni siquiera mi verdadero nombre. Vivamos una mentira si es lo que quieres. Las mentiras a veces son bonitas - dijo la Rubia.

- ¡Y descubrir que hay otra! Que normalmente es una putada, pero a veces es un alivio, te da el empujón final que te convence a mandar a la mierda a una relación que ya estaba tocada - Dijo Iratxe repasando mentalmente infidelidades propias y ajenas que le habían resuelto más de una relación rota de final eterno. Miró a su alrededor. Esta es la Casa de No Juzgar, pensó.

- Si mentís es porque os da la gana. Porque perdéis fuerza por la boca. - sentenció Andrea  - De lo que no se habla, no ha pasado y punto.

- ¡Claro, por eso tú nunca te acostaste con mi compañera de piso aquella noche de borrachera en Candem!  - le recordó la Escéptica apuntándole con el dedo. - ¡Que luego te tuve que arrastrar por la nieve toda borracha!

Andrea torció el gesto. No se arrepentía de aquella noche, ni de Paula, que estaba bien buena. Pero Dios sabe que nunca había dejado que sus instintos bisexuales volasen tan alto, y aquella noche de no ser por los tequilas quizá nunca habría llegado tan lejos. ¿O sí?

Ana supo retomar el giro de la conversación, de los hombres, a las mujeres, y viceversa. Andrea le agradeció el gesto pasándole el canuto.

- ¿Y qué me dices de lo de Pilu? Menuda gilipollas.
- Ya, Pilu me odia por tu culpa, pero me da tanto igual... suspiró Andrea mirando a Ana.
- ¡Yo paso de resolver eso después de cinco años! Pasé por delante de su casa con Natalia y me descojoné de ella mientras la tía miraba por la ventana. Si nos confundió y pensó que eres tú, es su probelma - dijo Ana.
- Yo se lo explicaría, pero como desde entonces si me ve por la calle ni me mira, pues que la jodan - contestó Andrea - Estoy harta de las mujeres que disfrutan haciéndole la vida imposible y criticando a otras mujeres. Cuando se junta la típica jauría de marujas criticonas me pongo mala.
. ¡Yo También! - se apuntó al tanto la Rubia - Estoy harta de que la novia de mi ex me vea por la calle y me lance la mirada del tigre, ¡que yo no la he hecho nada, coño, que me da igual su vida!

- Sí, las tías somos muy malas a veces. Yo por eso os quiero rajar la cara a todas, porque estáis todas muy buenas - se rió la Escéptica. Las otras cuatro chicas se miraron con gesto serio, por primera vez en toda la velada.

- ¡Qué dices , tía! Lo que pasa es que cuando nos juntamos a los tíos les da el Síndrome Cheerleaders! Que si nos ves por separado no estamos tan buenas pero nos juntamos todas y bueeeenoooooooo!!! - dijo Ana.

Iratxe se reía desde la esquina del sofá, intentaba ver la estampa desde fuera. Cinco mujeres, cada una con su paja mental.

Andrea acababa de dejar a su novio inglés en Berlín y empezaba una relación furtiva con un italiano afincado en Madrid. Ana lo dejaba a ratos, y a ratos no, con otro novio italiano, estaba recién llegada de Londres y trabajaba por y para la fertilidad. La Rubia estaba harta del amor, y de pronto se enamoraba como una adolescente, y se decepcionaba otra vez. La Escéptica más o menos igual, todo en un plis plas. Ella misma ni siquiera sabía qué sentía ya, después de anular una boda propia y haber roto un matrimonio ajeno. Todas coincidían en una cosa: mejor si el padre de nuestros hijos sale rubio y bilingüe.

Ya estaba bien de hablar. Se levantaron de los sofás, se calzaron los tacones, mearon, se pintaron los labios, se rieron, se tomaron un chupito de tequila y se despidieron de la Escéptica anfitriona que las miraba con ojos de ídem.

Sonaba Alesha Dixon, en las calles de Madrid diluviaba y cuatro mosqueteras se lanzaban a cabalgar la calle, con sus heridas de guerra y sus ilusiones a cuestas. La Escéptica las miraba desde el balcón, apurando el té y un canuto. No había podido prestarles un paraguas.

¿Donde está el amor? A ratos en tí, en historias que se quedan en la noche lunática lluviosa. A veces aparece una persona y sin quererlo caes en una catarsis inevitable, luego todo cambia, para, rebobina, se agarrota, vuelve, se reblandece y nada es lo que era. No hay dos momentos iguales, y a la vez empieza a parecerte que ya has vivido esa sensación muchas veces. ¿No estás un poco mayor ya para abrazar el patetismo por amor? Si, ¡pero es que me siento de espíritu joven!

La cuestión es: ¿Encontraremos a ese hombre que supere el complejo de Peter Pan? ¿Que sepa estar a nuestro lado en la tarea de ser mujeres, madres, compañeras, amigas y cómplices? Y lo más difícil de todo, ¿que acepte nuestras neuras, manías, familias y además..... a nuestras amigas?

Pido el comodín de la llamada.

jueves, 15 de abril de 2010

Reencuentros


- No me jodas... una ex nunca manda un mensaje diciendo que se acuerda de 'lo que tuvieron'. Mmmm, smells like bullshit.... - dijo Marcos como el niño pícaro que te convence de que los Reyes son los padres.

- Buenooo... pero todo lo anterior es pasable... felicitarle por su cumpleaños, desearle lo mejor... ¡Venga, coño, si ella sabe que él está casado! - le contestó Erika apurando la cerveza.

- Sí, sí ...yo no te digo que no... eso se le puede decir a una ex de vez en cuando. Yo a veces me acuerdo de ti, de lo que tuvimos. Pero eso se dice cuando no te ves muy a menudo y lo dices en un arranque de calentón y nostalgia, cuando sabes que NO PUEDES caer en la tentación... ¡Pero es que él es su jefe y lo ve todos los días, cojones! - sentenció Marcos apurando el cigarro que le había robado a su ex.

- Bueno… yo creo que me cabrearía mogollón, pero a la larga se lo acabaría perdonando... No sé… en fin… voy al baño.

Las terrazas de la Calle Montera estaban abarrotadas, pero ellos preferían la intimidad del local, alejados de la ventisca de la primavera bipolar. A ratos salía el sol y a ratos se encapotaba. Tenían muchas cosas que contarse.

Erika volvió del baño y se acomodó guiñándole un ojo como siempre hacía. Puro sabor a tarde madrileña.

- Vale, igual tienes razón pero no sé... creo que necesito pensarlo más con la última birra. Tardo dos minutos, guapa - dijo Marcos mientras dejaba una servilleta arrugada encima de la mesa y se alejaba dejándole un guiño.

Erika jugueteaba con el boli del '100 Montaditos' y empezó a escribir su nombre en esa servilleta, rodeado de un planeta, media luna y varias estrellas. Un mundo irreal. Pensaba en cómo habían cambiado y sin embargo, seguían igual.

Una estudiante de periodismo con muchas dudas, rojilla, con ganas de llevar la contraria y de vivir. Un estudiante de derecho con pasión por el Rayo, de derechas y al que también le encantaba llevar la contraria y vivir. Hoy ella era editora gráfica en una agencia de fotografía y él un Guardia Civil de Guadalajara especialista en leyes. Habían pasado nueve años y cinco días desde que se conocieron en Joy Eslava y empezaron a compartir copas y bailes.

- A ver, tú ¿cambiarías tu trabajo de ahora, tus paseos por las calles, los cotos de caza, 'que tenga usted buena noche, señor agente' y las mañanas en el cuartel con el periódico y el café encima de la mesa?

- Mmmm, joder, pues no lo había pensado... Supongo que eso es que no, ¿no? - preguntó Marcos.

- Mmmm, yo creo que sí. Que eso es que no. – concluyó ella.

- Mira, a mí me gustan los uniformes. Soy fiel a mi trabajo y a mis ideas, y busco alguien que comparta conmigo esa fidelidad y me dé el 100%. No me conformo con menos.

- Venga, - repuso Erika - los hombres lo que buscáis son tías buenas y nosotras, tíos de los que estar orgullosas, que nos den prestigio, que triunfen.

- ¿Prestigio? ¡Por eso sigue tonteando con el capullo de su jefe! Prestigio… vale. Pero no me hables de triunfar… ¡Yo le triunfo a la muerte cada noche! – contestó Marcos indignado.

- ¿Alguna vez has tonteado con mujeres que se habían saltado un semáforo? – la respuesta se hizo esperar unos segundos.

- Pues, sí. Alguna vez sí. Venga, a las mujeres os ponen los uniformes. Y a mí ese juego me hace gracia. Pero nunca me he pasado de la raya, nunca les he dado mi número de teléfono, nunca me las he follado en la parte trasera del coche. Y he tenido ocasiones, créeme.

- Por eso desconfías de ella, porque a ti, en el fondo, te gustaría follártelas a todas. Eres un jodido infiel psicológico, eso es lo que te pasa – sentenció Erika convencida.

- Pues seguramente. Por eso a lo mejor prefiero saber de ti lo justito. Soy honesto conmigo mismo. Yo, al menos, tengo la fuerza de voluntad de respetarla.

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Le quería. Le quería sólo porque era su ex. Por lo que compartieron ocho años atrás. Los días de nubes y soles, rodeados de hierba fresca y exámenes. Cuando solía esperarla a la salida de clase, la primera noche de hotel, el humor absurdo, los besos, las familias, los poemas, el cine, los atardeceres, las postales desde la playa, los psicólogos, la pérdida de la virginidad, las primeras broncas, gritos, más gritos, la ruptura, el dolor común.

Rompió con Marcos porque era un celoso compulsivo con ataques de ira; para colmo, cuando tenían una bronca, a ella le daban ataques de ansiedad, le daba por vomitar y huía. Los padres de él se divorciaron cuando tenía nueve años por infidelidades. Los padres de ella la habían sobreprotegido tanto que era incapaz de soportar una bronca con puñetazos en la mesa.

Marcos recogió la servilleta, dibujó un corazón y preguntó travieso:

- ¿Y Erika está por...?

- Por nadie - suspiró ella con una mezcla de alivio y nostalgia.

- Yo sí lo sé. Estás enamorada de tus peces. De tu independencia y de tus peces – sentenció él.

- ¿Quieres conocerlos? – Erika se había lanzado a la piscina del todo. En los nueve años de ex relación habían tenido varias segundas oportunidades, pero cuando no estaba ocupado él, lo estaba ella. Estaba harta de arrepentirse de no haber hecho algo que llevaba años queriendo hacer.

- ¡Pues claro que sí, guapísima! – dijo Marcos sin dudarlo.

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Erika no sabía si sincerarse. Temía que Marcos se diese cuenta de que todas las mujeres pueden ser unas golfas y perdiese la confianza y el respeto en ella. Ella siempre había dicho que Marcos le hacía sentir como la mejor mujer que había pasado por su vida, y esa sensación era adictiva. Pero esta vez había algo diferente.
Le dijo que desde entonces había tenido rolletes, amagos de novios, había tenido deslices, había probado el intercambio de culturas, y hasta ser la puta con falda de acceso fácil en el garito de moda. Cuando le dijo que también había sido ‘la otra’ durante algunos años, a Marcos se le torció un poco el gesto, pero no hubo ni una sola palabra de desaprobación.


- ¿Entonces soy el único al que has presentado en casa, en nueve años? – preguntó Marcos incrédulo.

- Eso parece… Contigo ya tuve suficiente… jajajaja – era una broma socarrona.

- ¡Oye!

- ¡Qué! ¡Tú ni siquiera me presentaste a tu padre cuando estábamos juntos! – contestó Erika

- ¿Así estamos a estas alturas? Eso lo tenemos que solucionar. Mañana te llevo a comer con él. 'Mira, papá, ésta es mi ex' – dijo Marcos, y los dos rompieron a reír.

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Llegaron a Estrecho, subieron en el estrecho ascensor hasta el quinto piso, Erika le enseñó la casa como si Marcos fuese la vigésimotercera persona que pasaba por allí. Esto es el salón, el ventanal, las Torres Kio. Los cuadros, el sofá, la tele, el rincón chill out, los peces.

- ¿Cómo se llaman? – preguntó Marcos.

- Cibeles, el Comemierda, Dorian Gay, el Pezado y... No Quieras.

- ¿Y ‘Quieras’?

- Se murió sin querer – contestó Erika.

- Joder, qué putada.


Llamaron al chino, pusieron la tele. ‘Callejeros Viajeros: Destino Hanoi’. Erika pensó que la vida era una puta broma. Su compañera de piso, que siempre fue algo más que eso, estaba perdida por Asia, camino de Vietnam, en compañía de su novio y otros colegas. Erika se encendió un cigarro mirando Madrid y de pronto la pantalla de la tele se reía en su cara. La bahía de Han Long. Las cuevas. ¿Vería al dragón? Erika decidió que su próximo viaje sería al Serengueti a cazar cocodrótamos.

Marcos apuró el canuto y se atrevió a sincerarse también. Le contó que había descubierto ese maldito mensaje que le había mandado Erika a su ex husmeando el móvil mientras se duchaba. Que no le podía decir por qué ya no confiaba en ella, porque le había dejado dos mil euros que no estaba dispuesto a perder por tonto cornudo. Que había escapado de todo lo que le rodeaba con una baja por dolor de espalda volviendo a Madrid para ver a su familia y sus amigos de siempre. Para ver si se compraba un coche nuevo, descansar y pensar qué coño iba a hacer con su vida.

Llegó el chino, el de siempre, con la uña del dedo menique kilométrica. Le dio las bolsas. Las vueltas.

- ¡Vivaaaaa! Rollitos de primavera – gritó Erika entusiasmada.
- Yo unca tuve rollitos de primavera porque siempre me robaron el mes de Abril.

Cenaron. Discutían sobre si ‘robar en el trabajo es robar, o no’. Erika sacó una montaña de fotos. Añoranza de la vida vampira. Marcos las miraba y se atrapaba, Postsecret es una idea de puta madre, qué le dice una gallina deprimida a otra, se reían y todo comenzó con una pelea absurda por la mejor posición en el sofá. Ella siempre ganaba.

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Estaban en la cama, besándose, con el mismo sabor, pero distinto. Ella se puso encima y empezó a dejarse llevar. Marcos la dejaba hacer, con los brazos bajo la cabeza, sonreía. Comenzaron a luchar, se gruñeron, el Abrazo del Oso, risas y mordiscos. Era un sueño surrealista y hermoso.

Se dijeron ‘Te quiero’ muchas veces, se follaron, se abrazaron. Marcos le dijo que no cambiaría nada de ese día. Erika le contestó que mejor ahora que no con 38 años.

- Buahh, si yo desde los 16 hasta ahora he tenido diez o doce novias... cuándo tenga 38 como siga igual... ¡Me habré olvidado de todas! – dejó pasar un segundo – Menos de ti, claro... Eres la única de la que todavía me acuerdo.

Erika se incorporó en la cama. Estaba desnuda, se encendió un cigarro, sonrió y se asomó a la ventana.

- ¿Esto realmente ha ocurrido? – preguntó confundida.

- Esto ha sido algo de lo que no me arrepiento, que tenía que pasar, al margen de mis ex y de tus ex. Porque no nos acordábamos de lo que habíamos tenido. Bendita contradicción.

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Erika se despertó y decidió darse una hora más y llegar tarde al trabajo. Necesitaba seguir soñando.


viernes, 26 de marzo de 2010

Terrorista de la verdad


Se despereza la notalgia
renaciendo en un bostezo
entre la Plaza de Chamberí esquina con Luchana,
intersección fallida de nuestras vidas.

Cambias la lluvia madrileña
por las playas de Río,
despiertas llegando a la oficina
otra vez un viernes agridulce
siguiendo los pasos de un ciego experimentado.
¿Qué buena causa te compromete?

Soñé con encontrar alguien/algo
que se merezca mi admiración,
como ver a un gato tocando el piano,
un fotógrafo de caricias aéreas,
un escritor de cuentos sin final,
una pecera limpia,
una hora con el planeta completamente apagado.

Estarás bien aunque No Quieras,
me arrancaré los ojos
porque sólo así podré imaginarte
triunfando a la muerte cada noche.

Pasearé por las calles de la utopía
perderé el miedo a perder
podré escuchar tus latidos inconformistas,
ganaré la Copa de Europa en Marruecos
seguiré cometiendo los mismos errores
y olvidaré mi nombre
con licores de café y patxarán.

Las piedras rodarán por el camino
como el inevitable paso del tiempo
que se tragó el agujero negro de mi memoria,
alcohol, vitaminas, hierba y el atardecer desde mi ventana...
lo demás no va a importar.

martes, 2 de marzo de 2010

Pez grande...ande o no ande

Dicen que tener peces es de aburridos. También dicen que las horas de oficina se pueden hacer insoportables...

Los peces relajan y distraen. Internet en el trabajo, distrae más que relaja. Quien no sabe qué hacer en la oficina es porque no quiere. Yo siempre encuentro un hueco para navegar, surfear, bucear...

¿Teniendo Internet y peces, quién quiere un novio?

Adiós al aburrimiento laboral!!! Olvídate del fucking Happy Aquarium de Puto Feisbuk y pon YA una alerta en Ebay:

Cambio a Sosoman, Cosecha-Tempestades, San-Ex-Mal-Polvo, Dios, Jason Histórico, Bebé-Legendario, Mister Silver, Pene-Lapicero, Rastafurer y el Bastardo por un puñado de peces globo, algún pez arlequín, un pez besador y varias rayas!!!! Eso sí, ni se te ocurra elegir tu favorito hasta que no se haya muerto el primero, no vaya a ser...


Y por favor, que se mueran los feos, porque Quieras o No Quieras, no se vive eternamente y es demasiado desagradable mirarles...


Waiting for my Dorian Gray...

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A continuación una recopilación de 'La frase del día a día laboral de una pecera cualquiera' :)


- Sarah Jessica Parker, ¿desde cuándo tiene verruga?
- El Príncipe de Asturias, ¿lo es desde que nació?
- Vendo colecciones como si fueran aspiradoras!!!
- La reina ésta, qué edad tiene, la segunda, la Isabel… ¿Tiene un doble como Michael Jackson?
- Un monumento, ¿es arte o es arquitectura?
- El Tribunal Supremo, ¿dónde está? ¿En España, no?
- ¡Qué manía de querer vender posados de Brittany Murphy! ¡Qué está muerta!
- Hola, Feliz Navidad!!!.... Anda, que contenta me tienes!!!
- En serio, por favor, tira la mierda la tarta!!
- ¿Pero es que no tengo más que marrones?
- ¿Te imaginas 21 días con Lola en Pekin Express?
- Día 24 de Diciembre, 17:30 PM: ¿Y no podemos pedir 30 minutos de asuntos propios?
- Anda que vengo yo hoy con una falda como para ir al ABC…
- ¿Queréis hacer un curso de tiro con arco?
- Chus, estás haciendo la fotosíntesis detrás de la ventana!!!
- La Megan Fox, qué tiaca, es que tiene unos ojos que no te cansas de mirarla, qué asco de tía!!!
- Me ha dicho que me meta los 1.500 euros con las bolas chinas
- ¡Ay, el resplandor! Las ventanas de esta oficina no tienen fin
- Si pongo ‘hombre mirando hacia arriba’, ¿saldrá algo?
- ¿Qué me decís de la separación de Angelina Jolie y Brad Pitt? Pues que tenemos otra oportunidad!!!
- ¿Viste la foto del cerdito y el elefante en parapente?
- Joe, ¿ya nos hemos comido el mes de Enero? No!! Que faltan tres días y todavía se nos puede indigestar!!
- Joe, me he gastado 6.000 dólares y ni me he enterado......Oye, pues aquí no has invitado ni a una caña!!
- A mi que no me tuiteen
- ¿Qué ha dicho Lola? Que se ha planteado la adopción… ¿Quéeeee?¿Pero de qué habeis estado hablando? Nada, de facturación…
- Hoy a las 18:00 salgo por la puerta ¿Qué tienes que hacer? Pues nada!!!!
- ¿Qué tal estoy? Pues bien, aquí, discutiendo con todo el mundo…
- ¿Os imaginais a Belén Esteban con 60 años?
- Los Juegos Olímpicos de Vancouver nos la pelan y Google no se entera. ¡Pasamos de ellos olímpicamente!!!!
- Estoy fatal, descuelgo el teléfono y marco en el teclado del ordenador…


Y la superconversación:

- Arantxa, estás muy callada
- Tengo aquí unos Cristos…
- Yo soy del Sufridor.
- Yo del de Medinaceli.
- Yo soy muy devota
- ¡Y de botines!
- Yo soy Devota y Lomba!!

lunes, 18 de enero de 2010

Falacias científicas


Me gusta nadar, autolesionarme, el ninjutsu y aplastar cucarachas con mis patas delanteras.Soy una rata de alcantarilla y acostumbro a pescar lo que puedo. Al fin y al cabo, una rata que pesca sigue siendo una rata.

Una vez intentaron hacer de mí una mascota. Fue imposible. Me aburro de dar vueltas sobre la misma rueda. Puedo ser un junco cuando la tormenta acecha y sobrevivir en la inactividad externa. Sin embargo, en el arte de la pelea me muevo con precisión y fuerza, astucia y rapidez. No nací para obedecer a nadie.

Camino por los suburbios de la ciudad intentando evitar el olor a podrido y las nauseabundas ganas de vomitar. Sí, las ratas también vomitamos de asco.

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Una mañana de primavera el sol se colaba por las rendijas de una cloaca cercana a la entrada principal de Central Park. Era sábado y los turistas chapoteaban en el charco de aceite que reflejaba un arcoiris junto al paso de cebra.










Me asomé lo justo para calcular el tráfico y la posible dirección de los desperdicios que serían mi manjar del fin de semana. Me roció una lluvia de ácido verdoso mientras el choque de metales y los gritos humanos retumbaban a mi alrededor, haciéndome partícipe y no sólo testigo del primer accidente de tráfico de mi vida.

Escupí ácido y miré a mi alrededor. Cuatro tortugas inconscientes yacían junto a mí y un rayo de sol entraba por la alcantarilla destapada. El ruido fuera era ensordecedor. Huimos de la realidad como pudimos y tras un primer momento de aturdimiento y desconfianza (ya se sabe, lo desconocido) empezamos a conocernos y nos gustamos. Elegimos vivir bajo tierra y recorrer juntas viajes interminables bajo las calles de Nueva York.


Funcionábamos como una criatura maravillosa, formada por miembros diferenciados que asumían el rol y objetivo de cada misión encomendada. Michelangello, Donatello, Leonardo, Raphael y yo. El equipo perfecto.

Nos aliamos para sobrevivir y al final aquellas cuatro tortugas se convirtieron en estudiantes de las estrategias suburbanas, aprendices de la eterna insatisfacción, discípulas de las falacias científicas. Nos entendíamos a la perfección pero algo me fallaba. Me aburrían, me desquiciaban, me contrariaban.

Un día me di cuenta de que teníamos un rollo sectario del que no se puede escapar. Una promesa incumplida, un camino de escaleras ascendentes sin azotea y el pecado de la curiosidad. Abandoné el equipo. Me escapé. Escalé.

Rompí una rendija con el hocico, ayudándome con las patas. El Mundo Exterior, La Nueva Vida.

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Una luz artificial me eclipsó. Un condón por mano me atrapó. Olía a desinfectante.

Ví un ojo detrás de una gafa a través de una lupa. ¿Crees que tu percepción de mí es real? Porque yo te veo como un jodido gigante con bata blanca y no eres más que una cagadita del espacio...homo sapiens, sapiens.

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Ahora vivo en una jaula con rueda para correr. No está mal, sobrevivo a los microscopios. Los hay peor. Tengo algunas compañeras ciegas, epilépticas. Esas son las que menos valen, unos 250 dólares. A otras les hacen sufrir el síndrome del estímulo intermitente, y se están volviendo locas. Las hay obesas, diabéticas, alcohólicas, con Alzheimer, epilépticas, con cáncer y con glaucoma. A mi me volvieron albina y luego empezaron a administrarme Viagra.











Eso es lo que ha quedado de mi, en la condena de una jaula del Jackson Laboratory , entre las colinas del Parque Nacional de Acadia, al norte de Maine (USA), en un estado de excitación y ganas de follar constantes, con la única misión de servir a estudios que permitan a los viejos verdes seguir follándose a putas del Lower East Side cuando cae la noche.