sábado, 11 de diciembre de 2010
Aeiou del 2010
Acostarme a las dos horas de empezar el año,
destruir mi sistema inmune
y sobrevivir,
'Callejear' por el tubo catódico,
parada especial en el cásting de Pekín Express.
Filtrar mi vida en Photoshop
cagarme en mí misma
literalmente.
Comprender la esencia del talento,
asumir que yo no lo tengo,
cambiar de médico esperando
que así se muden mis hipocondrias.
Ver a través de un agujerito
los Goya,
Cibeles,
premieres, conciertos,
y a Letizia a diario.
Buscar un superhéroe,
ver seis en Ranking,
coordinar fotógrafos,
tomar café y cerveza
como si no hubiera un mañana.
Pedir un deseo, calmar mi zorra en celo,
borrar recuerdos seleccionados,
dejarme el sueldo en condones
y Loterías de Navidad.
Volver a ser alumna,
asuminedo la parte fascinante y aburrida.
Ajustarme el reloj Casio,
odiar a Jasper y
disfrutar de abrir la puerta
y oír un ¡Viva!
Disparar contra el espejo,
follar espídica perdida,
soplar las velas del año quemado,
hacer pellas para irme de concierto,
pedir acreditaciones
y hacer maldades divertidas.
Jugar al billar
y no dar pie con bola
en La Sede del Mal.
Exterminar mis folículos pilares.
Vivir 'A dos metros bajo tierra'
y rodeada de 'Mad Men'.
Volver al otro Mondo,
y pasarmelo jodidamente bien.
Dejar que mi ex
me robe el mes de Abril
y perderlo de vista.
Vivir malviviendo.
Descubrir Marruecos, Galicia,
Valladolid, Granada, Menorca,
el Pantano de San Juan y La Pedriza.
Tener plantas, peces y una gata,
una leónida fucking encantadora.
Empaparme de Placebo,
Cranberries, Bunbury,
Maldita Nerea,
Jaime Cullum,
Metallica
Getafe en Vivo y recitales de piano
en romántico palco de palacete de teatro.
Disfrutar de Peter Pan y Superman,
hundirte en un sueño
emtivizada.
Aprender fotografía
y estudiar radiografías de mi Pereza.
Ir a la primera boda civil
y nunca apuntarme al gimnasio.
Hacer piragüa, snorkel y top less.
Ser una bloguera inconstante,
y que eso ya no me importe tanto.
Comerme los días y las noches,
y sentir que no ha estado tan mal
con un cosquilleo de curiosidad....
Todo empieza en 2011.
lunes, 30 de agosto de 2010
El roce de lo cotidiano
Por 50 rupias,cosas que echas de menos cuando estas fuera de casa como por ejemplo, el jamon serrano.
Un dos tres, responda otra vez:
- Jamon Serrano...
- Ducharte con un plato de ducha.
- Tumbarte en el sofá
- Fumarte un cigarro mirando la Kiss tv
- Asomarte a la ventana ‘a ver qué pasa’
- Descalzarte en el primer sitio que encuentras
- Comer fruta desnuda envuelta en un albornoz
- Regar las plantas
- Despertarte en la cama, bajar la persiana y seguir durmiendo
- Tomarte un chupito de café viendo ‘Sé lo que hicisteis…’
- Poner chinchetas en la pared que están colgando de recuerdos
- Echarte la siesta en el salón (con las cortinas echadas, claro)
- Dar de comer a los peces, y quedarte mirándolos infinito
- Conectarte al facebook
- Escribir tonterías en la pizarra de la nevera
- Decidir dónde poner el último recuerdo de un viaje
- Encontrarte con los vecinos, la familia, los conductores de autobús, los amigos.
- Buscar los días escondidos detrás de ti… y encontrar la magia de la rutina efímera....
... Las personas somos como instrumentos musicales. Si sabes tocarlos puedes sacar de ellos melodias perfectas pero la mayoría de las veces andamos por el mundo totalmente desafinados, tocando cada uno una partitura diferente, que el otro no conoce (Bienvenido a casa).
Un dos tres, responda otra vez:
- Jamon Serrano...
- Ducharte con un plato de ducha.
- Tumbarte en el sofá
- Fumarte un cigarro mirando la Kiss tv
- Asomarte a la ventana ‘a ver qué pasa’
- Descalzarte en el primer sitio que encuentras
- Comer fruta desnuda envuelta en un albornoz
- Regar las plantas
- Despertarte en la cama, bajar la persiana y seguir durmiendo
- Tomarte un chupito de café viendo ‘Sé lo que hicisteis…’
- Poner chinchetas en la pared que están colgando de recuerdos
- Echarte la siesta en el salón (con las cortinas echadas, claro)
- Dar de comer a los peces, y quedarte mirándolos infinito
- Conectarte al facebook
- Escribir tonterías en la pizarra de la nevera
- Decidir dónde poner el último recuerdo de un viaje
- Encontrarte con los vecinos, la familia, los conductores de autobús, los amigos.
- Buscar los días escondidos detrás de ti… y encontrar la magia de la rutina efímera....
... Las personas somos como instrumentos musicales. Si sabes tocarlos puedes sacar de ellos melodias perfectas pero la mayoría de las veces andamos por el mundo totalmente desafinados, tocando cada uno una partitura diferente, que el otro no conoce (Bienvenido a casa).
lunes, 19 de julio de 2010
Un fin de semana en la ciudad
Este fin de semana me han dejado con un humano nuevo....
En la ciudad, en un quinto piso con vistas brutales a una plaza llena de niños jugando a la pelota y en monopatín, latinoamericanos y algún vagabundo. Yo, que vengo malacostumbrado de mi casita de Las Rozas, con mi jardín...
He estado... raro. Pero la verdad es que me he divertido. Al principio no comprendí muy bien nada. Fue el jueves por la tarde, fuimos a casa de Eli y me quedé con ella y con otra chica más o menos como ella, pero más bajita. Eli y la Extraña me llevaron por interminables calles hasta dar con un parque con minipiscina donde me di un chapuzón.
Al día siguiente Eli me sacó a pasear muy temprano. ¡Lloviznaba y ella pretendía que mease y cagase en cualquier parte! A mí ningún sitio me convencía mucho, me llevó como diez minutos encontrar un arbusto medio decente... Volvimos a casa y luego se fueron las dos. Dormí, miré la plaza, deambulé por la casa. Volvieron y entonces Eli empezó a darme muchos besos y golpecitos en la cabeza... Que chungo cuando me quieres tanto... Efectivamente, agitó el brazo y cerró la puerta. Me quedé mirando un rato y no se abría de nuevo.
Me dirigí convencido a la ventana del salón, se veía la plaza y quizá saliese por ahí. Dos minutos... Cinco. Nada. La humana Extraña que quedaba en la casa empezó a hablarme absurdamente y acariciarme. ¿Quién coño eres y que coño quieres? Miro desconfiado. Joder, me acaricia y me gusta, ¿a ver a qué hueles? Bueno... creo que tendré que sobrevivir contigo. Nice to meet you, wwouf, wooouf. Me llamo Siro. Junto a nosotros, una monja inventada por Dalí nos miraba inquietante.
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La Extraña habló con alguien por teléfono, me bajó a dar un buen paseo, había muchas banderas en los balcones. Encontré un sitio con arena y un árbol donde cagar y mear, ¡menos mal!Volvimos y el piso todavía me parecía un lugar desconocido. Cené con ganas, y luego la Extraña se hizo un sandwich y me dio un tomate pequeño que no me gustó y un trozo de jamón que sí me gustó.
La Extraña estaba en el salón viendo la tele, me relajé tumbado enfrente del ventilador. Puso música y empezó a escribir en el ordenador de la habitación. Fui allí y me tumbé con ella. Se fumó no sé qué pero olía muy bien. Y me quedé dormido en el suelo, junto a la cama, soñando y suspirando con Milow. You don´t know...
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Me desperté y me di una vuelta por el salón. Desde el ventanal se veía la plaza vacía. Volví a la habitación y la Extraña me dio unos golpecitos en la cabeza, se desperezó y se dio la vuelta. ¿Me das una palmadita y me ignoras? ¡Que te jodan! Me fui a la puerta y me senté enfrente. Se giró en la cama y me miró. Suspiró y fue a mear. ¡Joder, aleluya, lo pillaste!
Bajamos al parque, dimos un paseo por las aceras estrechas. Me gustaba ir junto a la pared oliendo cada fragancia exótica. Meé unas siete veces. Encontré algunos sitios de los de ayer.
Volvimos a casa y la Extraña se tumbó en la cama a ver seriesyonkis, casi tres horas. Que coñazo, me pasé el rato tumbado junto a la ventana.
De pronto se levantó y fuimos juntos al salón. ¡Salía el sol! Bajamos a un parque que era increíble. Me encontré a un montón de gente por la calle, algunos con otros perros a los que les olí el culo. ¡Joder, había todo tipo de olores y no podía parar de menear la cola! Corrí por un parque enorme y aparecieron a lo lejos unos yonkis pacíficos. Estaban todos muy delgados y llevaban vaqueros rotos, ropa oscura y unas latas de cerveza grandes. Empezaron a hablar de Paco, cómo no iba a estar caído en desgracia, dándole a todo, si tiene el VIH, hepatitis y quién sabe qué coño más. Que le hagan caso a su madre, que le lleven a un centro y que le den 75 miligramos de morfina al día y que se aguante. Que se lo ha buscado y no hay más que hacer.
La Extraña me tiraba una gorra, luchamos por ella, me la lanzó bien lejos y me cansé saltando para intentar cogerla en el aire. Un buen ejercicio matutino. Me mojó la cabeza con agua de una botella y me dio de beber. Escarbé el césped todo lo que pude.
Volvimos a casa, comimos y nos echamos la siesta. La Extraña se levantó y al rato apareció la Rubia. Salimos a dar un paseo y conocí a un pitbull que cada vez que se me acercaba se tumbaba panza arriba y movía la cola. Al principio me hizo gracia y nos pegamos un par de carreras, pero luego me di cuenta de que era un perezoso y me aburrió. Olisqueé unos cuantos arbustos. Volvimos a casa y estuvieron bebiendo y comiendo cosas ricas, mirando agilipolladas un partido de fútbol. Pasó un buen rato. De pronto se pusieron a gritar por la ventana del salón. Conclusión: o están jodidas locas o que alguien me lo explique.
Se ve que se aburrieron, porque al rato mearon en el baño, me dieron un montón de besitos y abracitos, me dejaron una lámpara tenue encendida, y se largaron. Hay que joderse, en un piso desconocido y solo. Me dormí por puro aburrimiento.
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Aparecieron cerrando la puerta muy fuerte, encendieron la luz de la cocina y se lanzaron a la nevera. La Rubia y la Extraña se comieron unos sandwiches en el salón y se metieron cada una en una cama. Uhmmmm, está amaneciendo.
Me despierto a media mañana, me meo mucho y aparecen una pareja de humanos, completamente Extraños. Me sacan a dar un paseo y por fin meo en el sitio de ayer. Alivia encontrar las mismas esquinas, los mismos olores.
Volvemos a casa y comemos. Se largan todos y me quedo con la Extraña de nuevo. Jugamos con un peluche en el salón. Me lo lanza por el pasillo, salgo corriendo y lo cojo, vuelvo, me enrabieta y le muerdo el brazo un poco. Me tumbo y me acaricia.
Pasan las horas mientras disfruto del aire que despide el ventilador y de pronto... un olor Extrañamente familiar. ¡Eli, Papá, Mamá! ¡Habéis vuelto!
I can´t belive it!!!!! Me vuelvo loco de contento!!!!!!!Todos charlan y ríen un buen rato y ¡Nos vamos a Casa!!!!!! ¡¡¡¡Vivaaaaa!!!
El viaje en coche es curioso, miro por la ventana y no acabo de entender muy bien nada...
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Andy se despertó y en la tele seguía el programa 'El encantador de perros' en la Sexta. ¿Se había convertido en perro por un rato? Siro, su golden retriever le chupaba la mano que le colgaba del sofá. Era su manera de decir: 'Ey, tronco, no es que quiera mear... ¡NO! ¡NECESITO MEAR!'
Andy se desperezó, cogió las llaves de la entrada, ató a Siro y se metió en el ascensor. Pero...
¿Quién coño era la Extraña?
Cuando salió a la calle un rayo le dio la bienvenida de una inolvidable noche de verano.
miércoles, 9 de junio de 2010
Una puta muy discreta
Estoy tan enfadada que podría estar haciendo un gesto de negra chunga toda la noche. La culpa es de Eurovisión, del petróleo, de la distancia, de las low cost, del capitalismo, de Daniel Diges y su puto espontáneo, y sobre todo de la petrolera de los globos naranjas. ¿A quién se le ocurrió semejante gilipollez?
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- Vamos a ver, no es muy difícil - explicó Lilith con un mojito en la mano- Es un chico lindo, está en medio del aeropuerto, el menos malo desde mi posición de embarque. No me gustan los nórdicos, y después de cuatro días en Oslo cubriendo el puto festival de Eurovisión, lo menos que me podía pasar es encontrarme un morenazo en el aeropuerto. Establecemos contacto visual y me lanzo sin pensarlo. Estas cosas hay que hacerlas rápido, que la presa no tenga tiempo de reacción.
Me acerco y le digo que si me ayuda a buscar mi vuelo. Dice que casualidades de la vida llevamos billetes contiguos, adyacentes, el uno al lado del otro, dos horas y media de vida a su lado. Yo me muero de sueño, ayer terminé haciendo la maleta a las cinco de la madrugada, en ese estado de catatónica, entre sobria y ebria, lunática del todo. Es mono, pensé. Espero que me deje dormir sobre su hombro.
Entramos en el estrecho pasillo ambos con nuestras maletas de mano, ninguno de los dos lleva equipaje para muchos días, ha sido un viaje fugaz, nos miramos.
- ¿Me subes la maleta? - le pido.
- Claro, why not? - dijo que se llamaba Sebastian y era biólogo.
Nos acomodamos, nos abrochamos los cinturones, escuchamos a la azafata el discurso de actuación en caso de emergencia, el mismo coñazo de siempre. Cogí una revista y la ojeé. Al rato ya me aburría, sólo quería que despegase el avión. Sobrevolamos las nubes, de nuevo, en posición horizontal.
- Te veo en el baño - Sebastian se quedó petrificado - Si quieres, claro... me reí.
Dejó pasar... no sé, dos minutos, cinco... Las azafatas estaban en medio del pasillo atareadas con las bebidas. Abrió la puerta y se deslizó como una lombriz. El baño era estrecho, muy pequeño, y yo ya estaba muy cachonda. Nos lo montamos a lo bestia, contra la pared. La verdad, tenía una buena polla...
Fue un polvo rápido, violento, excitante. Se corrió a los pocos minutos. Es una mierda cuando eliges a un desconocido para algo así y te dura un asalto. Pienso en Yair, mi novio, y me pregunto qué necesidad tengo yo de hacer estas cosas.
- Tienes los labios como los de la boca de Angelina Jolie - me dijo.
- Como no me acabes esto, te mato - le ccontesté.
Se chupó los dedos y los deslizó por debajo de mis bragas, empezó a hacerme un pizzicato y le miré completamente seria.
- No tienes ni puta idea... ¿Por qué no le das unos besos a mi Angelina Jolie?
- No te andas con rodeos...
- Eso nunca.
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Fue un orgasmo de altura, sí señor. Y además, nadie se había dado cuenta. Lilith no sabía ser buena, pero sabía parecerlo. De vuelta de todo, a punto de aterrizar, había turbulencias, Lilith comenzó a ponerse nerviosa.
- Está todo bien - dijo Sebastian cogiéndole la mano.
Ella le miró - ¿Cómo que está todo bien? ¿Y si nos matamos en una nube?
- Somos carbono - le respondió - Entonces eso ya no importa.
- ¿Cómo que no puto importa? ¡Claro que importa!
- El carbono es el elemento que mueve al Universo. Debido a su presencia en todos los materiales orgánicos, el carbono-14 se emplea en la datación de especímenes orgánicos. Todos vamos y volvemos al carbono. El ciclo de la vida. Los animales se mueren, sus cuerpos sirven de abono a las plantas, las plantas hacen la fotosíntesis, proporcionan el oxígeno, que hace posible la atmósfera, y la vida, y las aves, que son cazadas por leones, que mueren y pertenecen a la Tierra. Todo es lo mismo. ¿Qué más te da morirte en una nube? Siempre habrá en este planeta un poco de ti, de tu carbono, de lo que fuiste, un algo.
- ¿Aunque no tenga hijos?
- Aunque no tengas hijos.
El avión se encontró con una nube de globos naranjas. Eran miles, se metieron por el motor y las turbinas. En ese momento comenzaron a caer en picado.
martes, 11 de mayo de 2010
Hombres, mujeres y viceversa
- Oye, si me encuentro en el Badoo a dos tíos que se han enrollado con amigas mías y me intentan entrar a mí, la cosa ya se vuelve preocupante, ¿no? - preguntó la Rubia.- La cosa es bastante normal si en tu perfil tienes puesto dame jaleo, jaleo - apuntó la Escéptica provocando unas risas generalizadas ante la evidencia Rubia.
- ¡Me encantan las chicas discretas, que se callan como putas pero luego.... - Iratxe se moría de la risa.
La conversación de las cinco jóvenes giró hacia las nuevas redes sociales y sus consecuencias. Ana repuso que Internet había sido el gran punto de inflexión. Primero, porque hacía posibles las relaciones a distancia, mucho más llevaderas con Skype y Gmail. Ejemplo de ello era la relación de cuatro años que mantuvo con un ragazzo. Relación que, por cierto, se acababa de romper, dejando un balance final bastante positivo para las aerolíneas low cost. Ana lo argumentaba con ganas:
- Por otro lado, el Feisbuk da mucho asquito. Llámame antigua, pero yo prefiero eso del '¿me das tu teléfono?' Eso denota que te importa a un nivel más... no sé, personal. Si conoces a un tío una noche y acaba por pedirte el Feisbuk... mmmm.... mñe!!! Malo malo!!!
- ¡¡¡Claro, jajaja!!! - se reía la Escéptica apurando el ron con cola de vainilla, tumbada desde el sofá de enfrente. - Por eso tú siempre tomas la iniciativa, para decir 'ya te llamo yo, ya te llamo yo....' ¡y no llamar nunca! ¡Perra!
- ¡Peor es cortar con alguien por teléfono! Y creo que aquí algunas tienen por qué callar... - se defendió Ana dando un sorbo al martini - Además, así tengo la capacidad de decidir. Si me interesa... le llamo, y si no... no.
Todas se descojonaron, Qué sucias podían llegar a ser a veces.
- Yo estoy harta de esos ex novios que te rallan la existencia con mensajes a deshora. ¡Hay que darle al Botón Ignorar. ¡La Rubia lleva razón! - añadió Iratxe desde el sofá de la esquina - Hay que conocer a los hombres desde cero, a la mierda las relaciones ya contaminadas de años y mentiras, ¡¡viva Badoo!!
- Pues yo paso de Internetes, a mi me encanta tontear mientras soy transeúnte de aeropuertos, conocer a biólogos que te explican la teoría del carbono... Me follo sus cerebros. O ser camarera en un garito bohemio de Berlín. Ponerme detrás de la barra, con un buen escote y la melena al viento, poniendo cócteles y guiñando el ojo a tipos solitarios. Me follo sus ganas de follarme. O... - Andrea podía extender esa lista eternamente.
- Tú lo que tienes que hacer es sacarte la calculadora del coño de una vez, Andrea - le cortó Ana.
- Y tú fijarte en otros tíos que no sean unos muertos de hambre, que para eso ya tienes al Spaguettini - replicó Andrea lanzando una mirada de búho.
Los dardos ácidos eran un común en las conversaciones con sus amigas. No había realmente mala hostia en los cometarios, era sólo humor fácil, afilar un poco el colmillo, una ironía frívola. El exceso de años de amistad era lo que les daba precisamente el derecho a decirse todo lo que para cualquier otra hubiese significado la muerte inmediata.
La Rubia intentó poner paz y les recordó que los amores de aviones o cualquier otro medio de transporte no solían salir bien. En todas sus vidas, ni en aviones, ni en trenes, o autocares habían conocido a un sólo hombre que permaneciera en sus vidas. Y todas habían conocido bastantes hombres viajando. Asintieron silenciosas. La Rubia llevaba razón, al menos en eso se pusieron de acuerdo.
La Escéptica argumentó que ella había encontrado las respuestas en su Biblia particular: 'Open Fidelity'. Un libro robado de una cafetería de Edimburgo que apostaba por aceptar la naturaleza humana y las leyes de la atracción natural y no dejarse caer en la espiral hipócrita de las infidelidades. No hay un sólo amor en la vida, hay muchos y pueden ser sucesivos, paralelos, perpendiculares... Nos enamoramos y desenamoramos continuamente, porque pasamos nuestra vida rodeados de relaciones y compañeros (ya sean sentimentales, sexuales o intelectuales) que nos completan. Hay que respetar a la pareja sin renunciar a tener una relación abierta, honesta y completa. Que cada uno establezca sus propias reglas del juego y los cuernos dejen de ser un campo de minas donde revientan los corazones.
- Yo puedo aceptar ser un desliz, pero ser la otra... ¡Eso, eso es un auténtico coñazo! Por eso cuando doy con tipos casados nunca les doy mi número de teléfono. Ni siquiera mi verdadero nombre. Vivamos una mentira si es lo que quieres. Las mentiras a veces son bonitas - dijo la Rubia.
- ¡Y descubrir que hay otra! Que normalmente es una putada, pero a veces es un alivio, te da el empujón final que te convence a mandar a la mierda a una relación que ya estaba tocada - Dijo Iratxe repasando mentalmente infidelidades propias y ajenas que le habían resuelto más de una relación rota de final eterno. Miró a su alrededor. Esta es la Casa de No Juzgar, pensó.
- Si mentís es porque os da la gana. Porque perdéis fuerza por la boca. - sentenció Andrea - De lo que no se habla, no ha pasado y punto.
- ¡Claro, por eso tú nunca te acostaste con mi compañera de piso aquella noche de borrachera en Candem! - le recordó la Escéptica apuntándole con el dedo. - ¡Que luego te tuve que arrastrar por la nieve toda borracha!
Andrea torció el gesto. No se arrepentía de aquella noche, ni de Paula, que estaba bien buena. Pero Dios sabe que nunca había dejado que sus instintos bisexuales volasen tan alto, y aquella noche de no ser por los tequilas quizá nunca habría llegado tan lejos. ¿O sí?
Ana supo retomar el giro de la conversación, de los hombres, a las mujeres, y viceversa. Andrea le agradeció el gesto pasándole el canuto.
- ¿Y qué me dices de lo de Pilu? Menuda gilipollas.
- Ya, Pilu me odia por tu culpa, pero me da tanto igual... suspiró Andrea mirando a Ana.
- ¡Yo paso de resolver eso después de cinco años! Pasé por delante de su casa con Natalia y me descojoné de ella mientras la tía miraba por la ventana. Si nos confundió y pensó que eres tú, es su probelma - dijo Ana.
- Yo se lo explicaría, pero como desde entonces si me ve por la calle ni me mira, pues que la jodan - contestó Andrea - Estoy harta de las mujeres que disfrutan haciéndole la vida imposible y criticando a otras mujeres. Cuando se junta la típica jauría de marujas criticonas me pongo mala.
. ¡Yo También! - se apuntó al tanto la Rubia - Estoy harta de que la novia de mi ex me vea por la calle y me lance la mirada del tigre, ¡que yo no la he hecho nada, coño, que me da igual su vida!
- Sí, las tías somos muy malas a veces. Yo por eso os quiero rajar la cara a todas, porque estáis todas muy buenas - se rió la Escéptica. Las otras cuatro chicas se miraron con gesto serio, por primera vez en toda la velada.
- ¡Qué dices , tía! Lo que pasa es que cuando nos juntamos a los tíos les da el Síndrome Cheerleaders! Que si nos ves por separado no estamos tan buenas pero nos juntamos todas y bueeeenoooooooo!!! - dijo Ana.
Iratxe se reía desde la esquina del sofá, intentaba ver la estampa desde fuera. Cinco mujeres, cada una con su paja mental.
Andrea acababa de dejar a su novio inglés en Berlín y empezaba una relación furtiva con un italiano afincado en Madrid. Ana lo dejaba a ratos, y a ratos no, con otro novio italiano, estaba recién llegada de Londres y trabajaba por y para la fertilidad. La Rubia estaba harta del amor, y de pronto se enamoraba como una adolescente, y se decepcionaba otra vez. La Escéptica más o menos igual, todo en un plis plas. Ella misma ni siquiera sabía qué sentía ya, después de anular una boda propia y haber roto un matrimonio ajeno. Todas coincidían en una cosa: mejor si el padre de nuestros hijos sale rubio y bilingüe.
Ya estaba bien de hablar. Se levantaron de los sofás, se calzaron los tacones, mearon, se pintaron los labios, se rieron, se tomaron un chupito de tequila y se despidieron de la Escéptica anfitriona que las miraba con ojos de ídem.
Sonaba Alesha Dixon, en las calles de Madrid diluviaba y cuatro mosqueteras se lanzaban a cabalgar la calle, con sus heridas de guerra y sus ilusiones a cuestas. La Escéptica las miraba desde el balcón, apurando el té y un canuto. No había podido prestarles un paraguas.
¿Donde está el amor? A ratos en tí, en historias que se quedan en la noche lunática lluviosa. A veces aparece una persona y sin quererlo caes en una catarsis inevitable, luego todo cambia, para, rebobina, se agarrota, vuelve, se reblandece y nada es lo que era. No hay dos momentos iguales, y a la vez empieza a parecerte que ya has vivido esa sensación muchas veces. ¿No estás un poco mayor ya para abrazar el patetismo por amor? Si, ¡pero es que me siento de espíritu joven!
La cuestión es: ¿Encontraremos a ese hombre que supere el complejo de Peter Pan? ¿Que sepa estar a nuestro lado en la tarea de ser mujeres, madres, compañeras, amigas y cómplices? Y lo más difícil de todo, ¿que acepte nuestras neuras, manías, familias y además..... a nuestras amigas?
Pido el comodín de la llamada.
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